GENÉTICA DEL SEDENTARISMO: COMPRENDIENDO LOS FACTORES GENÉTICOS QUE INFLUYEN EN UN ESTILO DE VIDA INACTIVO

Introducción

El sedentarismo, definido como largos periodos de inactividad física, es uno de los factores de riesgo más importantes para una variedad de enfermedades crónicas, incluidas la obesidad, la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares (enfermedades del corazón y vasos sanguíneos). A pesar de que el sedentarismo suele verse como un hábito modificable, investigaciones recientes han demostrado que los genes pueden influir en la predisposición de una persona a tener un estilo de vida inactivo.

Este artículo explora los mecanismos genéticos detrás del sedentarismo y cómo interactúan con factores ambientales y conductuales. Basado en el estudio de Zi et al. (2023) y otros hallazgos recientes, profundizaremos en las causas, consecuencias y posibles intervenciones para combatir este problema de salud pública.


Metodología 

El estudio de Zi et al. (2023) utilizó una combinación de estudios observacionales (donde se observa el comportamiento sin intervención directa) y análisis en gemelos para investigar la influencia de la genética en el sedentarismo. Para esto, se recurrió a estudios de asociación a nivel del genoma (GWAS, por sus siglas en inglés), una técnica que identifica variantes genéticas (diferencias en el ADN) asociadas con ciertos comportamientos, como pasar más tiempo en actividades sedentarias.

Además, varios estudios usaron la randomización mendeliana (una técnica genética que utiliza variantes para probar relaciones causales entre un comportamiento y una enfermedad) para determinar si el sedentarismo es una causa directa de enfermedades como la obesidad o simplemente un comportamiento relacionado.

Fortalezas del estudio:

  • Uso de grandes cohortes (grupos de personas estudiadas durante largos periodos de tiempo), lo que mejora la aplicabilidad de los resultados.

  • Combinación de genética molecular (estudio de los genes) con estudios en gemelos para distinguir entre influencias genéticas y ambientales.

Limitaciones del estudio:

  • Aunque los estudios GWAS identifican asociaciones (relaciones), no siempre explican cómo las variantes genéticas afectan el comportamiento.

  • La mayoría de los estudios son observacionales, lo que limita la capacidad de establecer conclusiones causales.


Resultados

Los estudios revisados por Zi et al. (2023) destacan los siguientes puntos clave sobre la relación entre genética y sedentarismo:

  1. Herencia del sedentarismo: Los estudios en gemelos sugieren que entre el 26% y el 50% del comportamiento sedentario puede atribuirse a factores genéticos. Los gemelos monocigóticos (idénticos) muestran una mayor concordancia (similitud en comportamiento) en comparación con los gemelos dicigóticos (no idénticos), lo que sugiere una influencia genética significativa.

  2. Asociaciones genéticas clave: Se identificaron variantes en genes como FTO y MC4R, los cuales no solo están asociados con la obesidad, sino que también influyen en el tiempo que una persona pasa en actividades sedentarias (como ver televisión o estar sentado frente a una computadora).

  3. Relación con la salud: La randomización mendeliana permitió confirmar que el sedentarismo genético está directamente relacionado con un mayor riesgo de obesidad y enfermedades cardíacas. Este enfoque elimina factores de confusión y refuerza la idea de que el sedentarismo no solo acompaña a estas enfermedades, sino que es una causa directa de ellas.


ESTUDIOMUESTRAMÉTODOPORCENTAJE DE HERENCIA (%)HALLAZGOS
Kujala et al. (2002)15,904 gemelos finlandesesCuestionarios de tiempo sentado50%La genética influye significativamente en el tiempo sedentario, especialmente en adultos.
Schutte et al. (2020)800 gemelos holandesesAcelerómetros y autoinforme26-56%El comportamiento sedentario es altamente heredable, variando según la edad y los métodos de medición.
Klimentidis et al. (2016)7318 participantesGWASVariantes de FTO y tiempo sedentarioLas variantes genéticas asociadas a la obesidad también influyen en el tiempo dedicado a actividades sedentarias.
Vegte et al. (2020)91,105 participantes del UK BiobankAcelerómetros y GWAS15-18%Las variantes genéticas vinculadas al sedentarismo también están relacionadas con la obesidad y las enfermedades metabólicas.
PLOS ONE (2023)437,887 participantesRandomización MendelianaAsociaciones causales con obesidad y enfermedades cardíacasEl sedentarismo está genéticamente asociado con un mayor riesgo de obesidad y enfermedades cardiovasculares.

Tabla 1: Estudios sobre la Genética del Sedentarismo


Discusión 

El estudio de Zi et al. (2023) subraya que el sedentarismo tiene una base genética importante. A pesar de que factores ambientales como el acceso a la actividad física o las exigencias laborales influyen en los niveles de sedentarismo, los estudios en gemelos y los GWAS indican que algunos individuos tienen una predisposición genética a ser más sedentarios.

Los hallazgos sobre las variantes en genes como FTO muestran que las personas con estos marcadores genéticos no solo tienen una mayor probabilidad de ser sedentarias, sino que también están en mayor riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas (como la obesidad o la diabetes tipo 2). Esto ha sido corroborado por estudios de randomización mendeliana, que han demostrado que el sedentarismo es una causa directa de la obesidad y otras enfermedades crónicas, eliminando dudas sobre si simplemente son condiciones relacionadas.

A pesar de esto, es fundamental recordar que la genética no es un destino inmutable. Las intervenciones conductuales (cambios en los hábitos) y ambientales pueden reducir los efectos del sedentarismo, incluso en aquellos con predisposición genética. Las políticas públicas que fomentan la actividad física y el bienestar también juegan un papel clave en la mitigación de estos riesgos.


Conclusión

El estudio de Zi et al. (2023) y otros recientes sobre la genética del sedentarismo ofrecen una base sólida para entender cómo los factores genéticos afectan nuestra predisposición a un estilo de vida inactivo. Aunque los genes influyen en este comportamiento, no son el único factor, y los entornos que promueven la actividad física pueden mitigar estos efectos.

Es crucial que las futuras investigaciones se centren en desarrollar intervenciones que tengan en cuenta tanto el perfil genético de los individuos como los factores ambientales. De esta manera, podremos crear estrategias efectivas para reducir el sedentarismo y mejorar la salud pública en general.


Opinión personal

Los hallazgos de este artículo brindan una visión clara sobre cómo los factores genéticos influyen en el comportamiento sedentario y, a su vez, en el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas. Sin embargo, creo que, si bien la genética juega un papel crucial, las políticas públicas y los cambios conductuales pueden tener un impacto significativo. Debemos centrarnos en crear entornos y programas que alienten la actividad física, especialmente para aquellos que tienen una predisposición genética al sedentarismo.

La capacidad de personalizar intervenciones basadas en el perfil genético podría ser una herramienta valiosa en el futuro. Esto permitiría a las personas con predisposiciones genéticas recibir recomendaciones más efectivas para mantener un estilo de vida activo y saludable.


Referencias Bibliográficas 

  1. Zi, Y., van der Ploeg, H. P., & de Geus, E. J. C. (2023). Genetics of Sedentariness. In Sedentary Behaviour Epidemiology. Springer.

  2. Kujala, U. M., Kaprio, J., & Koskenvuo, M. (2002). Modifiable risk factors as predictors of all-cause mortality. Am J Epidemiol, 156(11), 985–993.

  3. Schutte, N. M., et al. (2020). Heritability of objectively assessed sedentary behavior. Scand J Med Sci Sports, 30(7), 1237–1247.

  4. Klimentidis, Y. C., et al. (2016). FTO association and interaction with time spent sitting. Int J Obes, 40(3), 411–416.

  5. Vegte, Y. J., et al. (2020). Genome-wide association studies and Mendelian randomization analyses for leisure sedentary behaviours. Nat Commun, 11(1), 1770.

  6. PLOS ONE (2023). Sedentary behavior, physical activity, sleep duration and obesity risk: Mendelian randomization study. PLOS ONE.

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