TOLERANCIA AL DISCONFORT: FISIOLOGÍA DEL “SUFRIR” EN EL DEPORTE DE ALTA INTENSIDAD

Introducción

“Este WOD no me dolía muscularmente… pero me quemaba la cabeza.”

En el mundo del CrossFit y el entrenamiento de alta intensidad, esta frase es mucho más que una expresión coloquial. Define una experiencia neurosensorial real: esa fase del esfuerzo donde el cuerpo sigue respondiendo, pero la mente comienza a ceder. El músculo aún tiene capacidad, pero hay algo más profundo que está limitando el rendimiento: el disconfort.

Lejos de ser solo una molestia pasajera o una barrera psicológica, el disconfort es una experiencia neurobiológica compleja, donde confluyen sistemas musculares, sensoriales, emocionales y cognitivos. Es el resultado de cómo el sistema nervioso central interpreta señales internas (acumulación de metabolitos, aumento del dióxido de carbono, hipoxia, presión articular, entre otros) y las traduce en una percepción de amenaza que invita al cuerpo a parar o bajar el ritmo.

Esta sensación puede llevar a dos caminos:

  • A la desconexión del movimiento: cuando no toleramos ese malestar.

  • O a una respuesta funcional adaptativa: cuando lo reconocemos, lo aceptamos y seguimos moviéndonos de forma segura y eficiente.

A esta segunda opción la llamamos tolerancia al disconfort.

No se trata de ignorar el dolor o “ser duro” sin más. Se trata de desarrollar una capacidad entrenable, una competencia neurofisiológica que nos permite permanecer activos, enfocados y técnicos en entornos incómodos, sin poner en riesgo nuestra salud ni nuestro rendimiento a largo plazo.

Este artículo desglosa en profundidad:

  • Qué es el disconfort desde el punto de vista neuroquímico.

  • Cómo se diferencia del dolor real y lesivo.

  • Qué dice la ciencia sobre los umbrales y tolerancia al disconfort en atletas.

  • Cómo entrenar esta capacidad de forma progresiva, funcional y segura.

  • Casos y ejemplos reales que te ayudarán a identificar y aplicar este conocimiento en tu práctica o en tus clases.

Porque en los deportes de alta intensidad, la capacidad de “estar incómodo” sin perder funcionalidad es uno de los factores que diferencia al atleta que progresa del que se estanca. Vamos a entender cómo entrenar esta habilidad desde la ciencia y el campo real.


Disconfort vs. dolor: neurofisiología y percepción

Transporte y procesamiento interoceptivo

El disconfort no nace en los músculos, sino en cómo el cerebro interpreta señales internas del cuerpo—lo que conocemos como interocepción. Vía aferencias como el lemnisco espinal o el nervio vago, estas señales viajan al tronco encefálico, tálamo y finalmente a la corteza insular anterior, epicentro de la percepción corporal, el sentido de fatiga y el malestar. La insula, junto con el cortex cingulado anterior (ACC), crea una representación consciente de lo que sentimos internamente, como disnea, tensión o “quemazón” muscular. 

Circuitos emocionales y motivacionales

El disconfort también activa circuitos del sistema límbico—rubros como el núcleo accumbens, implicado en sistema de recompensa, y la amígdala, asociada a señales de señal de peligro o ansiedad. El cerebro evalúa inconscientemente el significado adaptativo de la sensación: si es una amenaza real (dolor lesivo) o un reto superable (disconfort deportivo).

Además, regiones como la habenula lateral pueden inhibir neurotransmisores motivacionales (dopamina, serotonina) cuando predicen daño o pérdida, rebajando nuestro drive interno.

Neuroquímica del “sufrir”

  • Dopamina: clave en la resiliencia, el drive motivacional y la capacidad de reinterpretar la fatiga como desafío.

  • Endorfinas y sistema opioide endógeno: permiten analgesia natural ante disconfort agudo—lo que genera esa energía extra en sobremetas.

  • Adrenalina y cortisol: responden al estrés físico o psicológico; en niveles crónicos elevan la sensación de disconfort.

  • Neuroplasticidad inducida por el ejercicio: el entrenamiento repetido reconfigura los circuitos cerebrales asociados al dolor y disconfort, haciéndolos menos amenazantes con el tiempo.

Diferencias entre atletas y personas sedentarias

  • Tolerancia al dolor: un meta-análisis reveló que los atletas de resistencia tienen umbrales más elevados (Hedges g ≈ 0.65), lo que significa menos percepción del mismo estímulo nocivo.

  • Procesamiento neural modificado: atletas muestran activaciones cerebrales reducidas ante calor nocivo y mejor conectividad inhibidora—se sospecha que su sistema limpia los estímulos amenazantes de manera más eficaz.

  • Deportes y disconfort: disciplinas como resistencia o combate muestran adaptaciones distintas; el deporte practicado moldea la tolerancia a estímulos específicos.

Efectos inmediatos del ejercicio sobre la percepción del dolor

El fenómeno conocido como hipoalgesia inducida por el ejercicio (EIH) demuestra que el ejercicio genera analgesia transitoria: disminuye la sensibilidad al dolor, facilitando sostener el esfuerzo en momentos críticos.

Resiliencia mental y neuroregulación del disconfort

Los atletas de ultra resistencia y deportes extremos registran niveles elevados de autoeficacia y resiliencia, utilzando estrategias como mindfulness, reinterpretación cognitiva y aceptación activa del disconfort, lo que multiplica su tolerancia durante esfuerzos prolongados.


Evidencia científica: tolerancia al disconfort

ESTUDIODISEÑOHALLAZGOS CLAVE
Geisler et al. (2020) – fMRIAtletas vs. no atletasLos atletas tienen menos activación en regiones cerebrales de dolor y mayor conectividad inhibidora
Tesarz et al. (2012) – Meta-análisisDeportistas vs. ActivosMayor umbral y tolerancia al dolor en deportistas (Hedges g = 0.65)
Paley (2025)Estímulo dolor + pruebasTriatletas muestran mejor modulación descendente del dolor (“pain inhibits pain”)
Assa et al. (2019)RevisiónEl tipo de deporte influye: deportes de resistencia elevan tolerancia al dolor en comparación con deportes intermitentes
Rice (2019) – EIHRevisiónEl ejercicio induce analgesia transitoria (EIH), disminuyendo sensibilidad al estímulo nocivo
Zheng et al. (2021) – Noxious stimuliHumanosEl ejercicio aeróbico reduce la hiper sensibilidad al dolor (fenómeno EIH)
Verbrugghe et al. (2025)HIIT vs MICTHIIT mejora brevemente la tolerancia al dolor en personas sanas, pero no en pacientes con dolor crónico
Lima (2017) – RevisiónMecanismos del dolor inducido por ejercicioSe detallan vías centrales que explican el control del dolor y analgesia inducida
Time (2023) – Lifestyle & dolorObservacionalActividad regular aumentó la tolerancia al dolor a largo plazo (población general)
Distress tolerance (psicología)RevisiónTolerancia al disconfort es capacidad psicológica de soportar estados aversivos, se puede entrenar

Interpretación científica aplicada:

  1. Los atletas desarrollan una capacidad neurobiológica real de procesar el malestar como menos amenazante.

  2. El ejercicio provoca analgesia instantánea (EIH), lo cual ayuda a tolerar sensaciones incómodas sin dejar de respirar o moverse.

  3. HIIT y exposición progresiva al disconfort pueden entrenar esta tolerancia, pero deben evitarse en poblaciones con dolor crónico.

  4. El entorno, la disciplina deportiva y el estilo de vida modularán esta capacidad percibida. Un sistema nervioso acostumbrado al malestar, aprende a gestionarlo.


Casos prácticos y aplicaciones en campo real

El estudio del disconfort en el deporte ha dado un giro radical en las últimas dos décadas. Ya no se trata solo de medir umbrales de dolor o lactato: hablamos de analizar cómo el cerebro percibe, interpreta y responde al esfuerzo sostenido cuando no hay daño físico real.

  • Una revisión clave de Tesarz et al. (2012) mostró que los deportistas tienen, de media, un umbral de dolor más alto y una mayor tolerancia al disconfort comparado con personas activas pero no entrenadas. Este hallazgo no es casual: refleja una adaptación neurobiológica y emocional fruto del entrenamiento repetido en condiciones de malestar controlado.

  • Geisler et al. (2020): mediante resonancia funcional (fMRI), observaron que atletas de deportes de resistencia mostraban menor activación en áreas de procesamiento del dolor y mayor inhibición descendente. Esto significa que “filtran” mejor el disconfort a nivel cerebral.

  • Faull & Cox (2017): la percepción de disnea (sensación de falta de aire) es una de las causas más frecuentes de abandono en pruebas intensas. Sin embargo, los atletas experimentados la interpretan como una señal gestionable y no como un freno.

  • Paley (2025): en triatletas de alto nivel, el patrón de respuesta a estímulos dolorosos es diferente. Se activan menos regiones asociadas al sufrimiento emocional y más áreas de regulación racional.

  • Zandonai et al. (2018): atletas que entrenan bajo condiciones extremas (frío, calor, hipoxia) desarrollan mayor tolerancia al disconfort general en otras disciplinas.

Estos estudios coinciden en una idea poderosa: la tolerancia al disconfort es plástica y entrenable. El cerebro aprende a reinterpretar señales molestas cuando se le expone progresivamente en contextos seguros.


Ejemplos reales de alto rendimiento

  • Eliud Kipchoge, el primer hombre en correr un maratón en menos de 2 horas, declaró tras su hazaña: “No sufrí. Me mantuve concentrado en cada paso. Dolía, pero no me preocupaba. Ya conocía esa sensación.”

  • Kílian Jornet, ultrafondista y alpinista, ha descrito en varias entrevistas cómo “el cuerpo se rebela, pero la mente decide si esa incomodidad se convierte en sufrimiento o no”.

  • Tia-Clair Toomey, múltiple campeona de CrossFit Games, entrena regularmente sesiones donde sabe que “no será la fuerza, sino la cabeza, la que decida cuántas reps más puedes hacer cuando todo quema”.

  • Rafa Nadal, reconocido por su dureza mental, ha explicado que “la diferencia en los partidos largos no está en el físico, sino en cuántas veces puedes volver a concentrarte cuando todo molesta”.

  • En un estudio de Meeusen et al. (2006), se observó cómo los deportistas mejoraban su rendimiento cuando se entrenaban no solo físicamente, sino también con tareas de regulación emocional bajo estrés.

Estas voces y datos coinciden en un mismo punto: el disconfort no es el límite. Es el terreno donde se entrenan la resiliencia, la técnica y el control emocional.

La ciencia nos muestra que esta capacidad no es un talento innato, sino una cualidad moldeable que puede y debe incluirse en la planificación del entrenamiento.


Estrategias para entrenar la tolerancia al disconfort 

Si entendemos que la tolerancia al disconfort es una capacidad neurofisiológica moldeable, el siguiente paso lógico es establecer métodos concretos para desarrollarla. Estas estrategias no se basan en simplemente “aguantar más”, sino en crear contextos controlados donde el atleta pueda enfrentarse de forma progresiva a sensaciones incómodas, desarrollar herramientas internas de gestión, y reconectar con el movimiento incluso bajo presión.

Exposición progresiva en condiciones controladas

  • Diseñar sesiones con objetivos perceptivos claros: “hoy no buscamos un RM, sino aprender a mantener patrón técnico bajo molestia metabólica”.

  • Utilizar estructuras como EMOM, AMRAP largos o intervalos tipo death by, donde el estímulo se acumula y obliga a mantener enfoque bajo fatiga.

  • Introducir variables como calor, respiración nasal o fatiga acumulada para añadir carga sensorial sin elevar el riesgo mecánico. 

Entrenamiento de la percepción y foco interoceptivo

  • Enseñar a los atletas a diferenciar entre disconfort funcional y señales de riesgo. Esto se logra con práctica, reflexión post-entreno y educación emocional.

  • Usar ejercicios de respiración controlada, mindfulness o body scan antes de sesiones clave.

  • Añadir momentos de pausa consciente en el entrenamiento para “escuchar” al cuerpo, incluso en medio de un WOD.

Introducir carga cognitiva durante el esfuerzo

  • Diseñar tareas que requieran atención sostenida mientras se ejecuta movimiento bajo fatiga: juegos de reacción, memorización de secuencias, respuestas a señales visuales o auditivas.

  • Trabajos en pareja donde uno se mueve y el otro da consignas externas (número de reps, cambios de ritmo, etc.).

Manipulación del pacing y estructura emocional del WOD

  • Jugar con formatos en los que el esfuerzo no es constante, sino variable e inesperado.

  • Usar estructuras con final abierto (e.g. “hasta que falles”), para entrenar el umbral de tolerancia sin presión de resultado.

Recuperación y regulación post-disconfort

  • La tolerancia no se construye solo en el esfuerzo, sino también en cómo nos recuperamos de él.

  • Incluir estrategias como baños de contraste, sueño estratégico, nutrición antiinflamatoria y carga cognitiva reducida tras días de alta exigencia.

  • Medir progresos no solo por watts o repeticiones, sino también por la estabilidad emocional y técnica en condiciones duras.


Conclusiones

  • El disconfort es un límite fisiológico procesado por el cerebro, y se puede entrenar, igual que una sentadilla o un WOD.

  • Hay evidencia científica apoyada en neuroimagen, tolerancia al dolor y biología del atleta que muestra adaptaciones reales.

  • Los atletas no tienen que ignorar el disconfort… pero sí aprender a gestionarlo con técnica, enfoque y estrategia.

  • En CrossFit o deportes funcionales, esta capacidad es el diferencial entre “fallar sin razón técnica” y “responder desde el centro, con cabeza y sistema nervioso entrenado”.


Referencias bibliográficas 

  1. Geisler, M. et al. (2020). Neural processing of pain in endurance athletes vs non-athletes. PMC. Wiley Online Library+15PMC+15Wikipedia+15Frontiers+1

  2. Tesarz, J. et al. (2012). Meta-analysis: Pain thresholds in athletes. European Journal Pain. ScienceDirect+1

  3. Paley, C. A. (2025). Triathletes: pain tolerance and coping. Sports Medicine Review. SpringerLink+1

  4. Assa, T. (2019). Role of sport type in pain perception. Eur J Pain. Wiley Online Library

  5. Rice, D. (2019). Exercise-induced hypoalgesia review. J Pain. jpain.org+2Frontiers+2

  6. Zheng, K. (2021). Exercise reduces pain sensitivity (EIH). Frontiers Neurosci. PMC+15Frontiers+15PMC+15

  7. Verbrugghe, J. et al. (2025). HIIT and pain sensitivity. Applied Sciences. MDPI+1

  8. Lima, L. V. (2017). Mechanisms underlying exercise-induced pain. PMC review. PMC+2Wikipedia+2

  9. TIME (2023). Lifestyle exercise increases pain tolerance. News. TIME

  10. Pettersen, S. D. (2020). Elite athletes show higher pain tolerance. PMC. PMC

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