CALAMBRES MUSCULARES ASOCIADOS AL EJERCICIO (EAMC)

Introducción

El músculo esquelético es el tejido afectado con mayor frecuencia en las lesiones deportivas. Las lesiones musculares por acortamiento incluyen los calambres, los cuales constituyen uno de los problemas clínicos más comunes entre los deportistas. Los calambres son contracciones involuntarias dolorosas y espasmódicas del músculo esquelético (4) La verdadera incidencia de este trastorno en los deportistas se desconoce; en los maratonistas varía entre 30-67%.

La etiología, el diagnóstico y el tratamiento de los calambres musculares no han sido aún establecidos con certeza. Pueden aparecer en el curso de diversas enfermedades. Sin embargo, la mayoría de los deportistas con este cuadro no presentan otras afecciones (4).

Existe aún gran controversia acerca de la clasificación de los calambres musculares. Parisi y cols. (9) realizaron una clasificación patogénica de este trastorno y establecieron tres categorías de calambres: parafisiológicos, idiopáticos y sintomáticos (Tabla 1). Los primeros se caracterizan por presentarse en personas sanas en situaciones particulares, como el ejercicio o el embarazo. En los calambres idiopáticos el trastorno muscular es el síntoma principal de una enfermedad en general, poco conocida. Pueden ser esporádicos o hereditarios y no suelen asociarse con alteraciones cognitivas, piramidales, cerebelosas o sensitivas.

Calambres parafisiológicos

  • Calambres ocasionales

  • Calambres durante la actividad deportiva

  • Calambres durante el embarazo

Calambres idiopáticos

  • Familiares

  • Esporádicos

  • Otros

Calambres sintomáticos

  • Enfermedades del sistema nervioso central y periférico

  • Musculares

  • Enfermedades cardiovasculares

  • Enfermedades endocrínas y metabólicas

  • Trastornos hidroeléctricos

  • Causas tóxicas y farmacológicas

  • Trastornos psiquiátricos


Calambres Musculares Asociados al Ejercicio (EAMC)

En nuestra revisión de hoy, nos centraremos en el primer grupo y como respuesta a la actividad deportiva, es decir veremos en profundidad los calambres musculares asociados al ejercicio (EAMC), así como evidencia sobre los posibles elementos causantes de éste.

Los calambres pueden involucrar parte de un músculo o todos los músculos de un grupo. Los grupos musculares más comúnmente afectados incluyen:

  • Parte posterior de la parte inferior de la pierna/pantorrilla (gastrocnemio)

  • Parte posterior del muslo (isquiotibiales)

  • Frente del muslo (cuádriceps)

  • Pies, manos, brazos, abdomen

Los calambres musculares varían en intensidad desde una ligera contracción o tic hasta un dolor intenso. Un músculo acalambrado puede sentirse duro como una roca y durar desde unos pocos segundos hasta varios minutos o más. No es raro que los calambres se alivien y luego regresen varias veces antes de que desaparezcan por completo (6).

Clasificación de calambres musculares asociados al ejercicio (CMAE). Extraído de Maquirriain J. Merello. M. (6)

Balance de electrolitos alterado y deshidratación

El proceso de deshidratación durante el ejercicio.Extraída de Schwellnus M (9)

Debido a que los electrolitos son necesarios para la función muscular adecuada, incluida la contracción y la relajación, el agotamiento de electrolitos (tanto en la sangre como en el músculo) podría dar como resultado una contracción muscular interrumpida e incontrolada (calambres) 

Se cree que una disminución en los niveles de sodio acompañados de una considerable deshidratación (producto de la pérdida de agua a través del sudor) provocaría una contractura del espacio intersticial (el espacio existente entre las células donde se encuentra el conocido líquido intersticial) y esto conllevaría a ejercer una presión mecánica de ciertas terminales nerviosas, lo cual resultaría en un calambre inducido por el ejercicio (1) 

Recientemente, se ha sugerido que elevadas concentraciones de sodio en el sudor, podrían provocar una excesiva pérdida de sodio y calambres subsiguientes (3)

Diversos estudios han demostrado que las pérdidas mayores de sodio durante el ejercicio tienden a ocurrir en los atletas que experimentan calambres, quienes también tienden a beber más agua pura en comparación con las bebidas con electrolitos. Además, se ha evidenciado que beber bebidas con carbohidratos y electrolitos para reemplazar las pérdidas por sudor retrasó el tiempo que los sujetos tardaron en experimentar calambres (12)

Los resultados sugieren que la suplementación con una bebida de carbohidratos/electrólitos antes y durante el ejercicio podría aumentar el tiempo que tardan en producirse los EAMC (12). 

En el estudio de Jung et al (3) nueve participantes (69%) experimentaron EAMC durante el protocolo de carbohidratos/electrólitos y 7 (54%) participantes experimentaron EAMC durante el protocolo con hipo hidratación. Un detalle a considerar es que todos los sujetos que experimentaron EAMC durante el test bajo hipo hidratación experimentaron EAMC durante el test con carbohidratos/electrólitos. Sin embargo, el hallazgo más crítico fue que el tiempo medio hasta la aparición de EAMC fue significativamente mayor (150%, 36,8±17,3 minutos, comparado con 14,6±5,0 minutos, p<0,01) en el protocolo donde se consumió la solución con carbohidratos/electrolitos. Los investigadores concluyeron que probablemente la deshidratación y el agotamiento de electrólitos no eran la causa principal de EAMC, pero que la suplementación con carbohidratos y electrólitos antes y durante el ejercicio podría prolongar el tiempo hasta la aparición de EAMC. 

Control neuromuscular alterado

Aunque los calambres a menudo ocurren en el ejercicio prolongado en el calor, los calambres también pueden ocurrir sin deshidratación o desequilibrio electrolítico y en ambientes frescos. Por lo tanto, debe haber otras causas para los calambres que ocurren en estas condiciones.

Los calambres pueden desencadenarse por actividades más allá del ejercicio, incluidas actividades repetitivas de grupos de músculos concretos. Se sugirió que los calambres podrían ser causados ​​por una actividad anormal del nervio que controla la actividad muscular, que se origina en el sistema nervioso central. Sin embargo, la causa no está claramente establecida aún, aunque se sugiere que es causada por el aumento de la fatiga. Se cree que el aumento de la fatiga provoca una mayor activación muscular, mientras que se reduce la inhibición de la activación excesiva que normalmente controla la contracción (7) 

Esta evidencia apoya la idea de que existe un mecanismo relacionado con los nervios que puede desencadenar calambres:

  • En un estudio de Minetto y colaboradores (7) se utilizó la activación eléctrica de los músculos para causarlos. En un estudio, a los sujetos se les proporcionó una bebida con electrolitos o agua corriente, pero esto no redujo la incidencia de calambres provocados por la activación eléctrica.

  • También se ha demostrado (12) que los atletas que son propensos a los calambres requieren menos estimulación eléctrica en los nervios para desencadenar los calambres. Cuando estos nervios se ‘bloquean’ con un anestésico, se necesita más estimulación para desencadenar calambres. En conjunto, esta evidencia respalda la idea de que existe un mecanismo relacionado con los nervios que puede desencadenar calambres. 

  • Se cree que los calambres podrían tener un origen a nivel de sistema nervioso central o a nivel de sistema nervioso periférico (tabla 3). La primera teoría señala que el desbalance de impulsos excitatorios vendría desde la médula espinal tras haber enviado una señal eléctrica alterada (debido a la fatiga muscular), mientras que la segunda teoría sostiene que el calambre sería un evento ocurrido a nivel periférico, específicamente en las terminales nerviosas (neuronas motoras alfa), debido a una descarga eléctrica espontánea o un aumento en la excitación de dichas terminales nerviosas (8).

Teoría central y periférica de los calambres musculares. Extraído de Minetto et al (8)

Condiciones de calor, frío y humedad

El término “heat cramps” se utilizó por primera vez para describir los calambres asociados con el ejercicio físico en condiciones de calor y humedad. Aunque los EAMC generalmente se asocian con el ejercicio en el calor, los calambres también han sido informados en condiciones de baja temperatura en maratonistas y corredores, sin que se detecte un incremento en la temperatura corporal (14)

La exposición a frío extremo ha sido asociada con EAMC en nadadores. Parecería que el calor por sí solo no es una causa directa de calambres musculares durante el ejercicio (14)

La frecuencia con la que los calambres se producen durante el ejercicio en los ambientes húmedos y calurosos sustenta la teoría que las condiciones medioambientales provocan calambres (14).

Sin embargo, actualmente, no existe evidencia que vincule directamente el calor o el frío extremos con los EAMC. Es probable, tal como lo sugieren numerosos autores (14), que el ejercicio en condiciones calurosas o de frio provoquen cambios fisiológicos secundarios que podrían ser los verdaderos causales de los EAMC.

Fatiga muscular

Se ha observado que la mayoría de los corredores que presentan EAMC reportan un sentimiento subjetivo de fatiga muscular antes de la aparición del calambre muscular.

La fatiga muscular altera el funcionamiento de los receptores musculares periféricos provocando una mayor tasa de descarga de las fibras aferentes tipo Ia y II del huso muscular y también una disminución en la actividad de las fibras aferentes tipo Ib del órgano tendinoso de Golgi. A medida que se produce la fatiga muscular durante la realización de ejercicio de alta intensidad, se supone que la combinación entre una mayor actividad excitadora del huso muscular y un menor efecto inhibidor del órgano tendinoso de Golgi, junto con fatiga muscular, provocará una actividad sostenida de las neuronas motoras α provocada por un control anormal de las neuronas motoras α a nivel espinal (3).

También se ha observado que los calambres pueden producirse cuando los músculos se contraen en una posición de acortamiento (2). La contracción de los músculos en su posición de acortamiento disminuirá la tensión en los tendones del músculo durante la contracción y disminuiría adicionalmente la actividad inhibitoria aferente de las fibras aferentes tipo Ib del órgano tendinoso de Golgi. Esta hipótesis también explica la mayor actividad EMG basal detectada entre series de calambres en atletas que padecen EAMC luego de ejercicios extenuantes (5).

Fatiga muscular y EAMC. Extraída de Schwellnus y colaboradores (10)

Acondicionamiento “inadecuado” para el esfuerzo que se esté realizando

Maughan y colaboradores (5) asociaron un mayor riesgo de EAMC en casos como:

  • Empezar una nueva actividad deportiva

  • Duración del esfuerzo más largo al usual

  • Esfuerzo de mayor intensidad al usual

Un estudio prospectivo en triatletas de Ironman reveló que tener antecedentes de EAMC en el pasado, y predecir y luego competir a una intensidad superior a la intensidad de ejercicio usual, eran los únicos factores de riesgo independientes para desarrollar EAMC (1)

En los estudios realizados por Schwellnus y colaboradores (10, 11,12) se observó que los EAMC se producen en el último cuarto de los eventos de resistencia sobre todo en individuos que corrían a un paso más rápido que el paso de entrenamiento que habían realizado.

Predisposición Genética para Sufrir Calambres durante Ejercicio

Los estudios de Parisi y colaboradores (9,13) han identificado una variante en la codificación genética para un tipo específico de tejido conjuntivo en los tendones que se asocia con antecedentes positivos de calambres durante los deportes.

Investigaciones adicionales sobre la manera en que la genética podría afectar el riesgo y/o la aparición de EAMC servirán para aclarar los aspectos vinculados a la etiología de los calambres durante el ejercicio.

Factores de riesgo

Una encuesta transversal realizada en aproximadamente 1300 maratonistas reveló que hay varios factores asociados con EAMC (4), entre los que se incluye la edad avanzada, mayor historial de carreras, mayor índice de masa corporal, menor tiempo diario destinado al estiramiento, hábitos irregulares de estiramiento y tener antecedentes familiares de calambres. En el mismo estudio, los corredores de maratón identificaron condiciones específicas que estaban asociadas con EAMC entre las que se incluían carreras de alta intensidad, carreras de larga duración (>30 km), fatiga muscular subjetiva y carreras en montaña (4).

Un estudio prospectivo en triatletas de Ironman reveló que tener antecedentes de EAMC en el pasado, y predecir y luego competir a una intensidad superior a la intensidad de ejercicio usual, eran los únicos factores de riesgo independientes para desarrollar EAMC (11). La observación más importante de los datos disponibles hasta la fecha es que los EAMC están asociados con condiciones de carrera que pueden conducir a fatiga muscular progresiva en corredores con antecedentes de EAMC.


Conclusiones

Tras la revisión realizada, podemos afirmar que los factores que contribuyen con los EAMC son probablemente multifactoriales y reducir las causas de EAMC a un solo mecanismo puede ser problemáticos

Debido a que EAMC pueden ocurrir en diversas situaciones, condiciones medioambientales y poblaciones, es poco probable que solo un factor sea la respuesta a este fenómeno. Ya sea la deshidratación, la pérdida de electrolitos, factores neuromusculares, condiciones de frío-calor o factores genéticos.

Es probable que los calambres inducidos por el ejercicio sean provocados por una serie de procesos que ocurren de manera simultánea ante condiciones fisiológicas específicas para cada atleta por lo que el mecanismo de acción para cada uno de ellos puede ser diferente.


Referencias Bibliográficas

  1. Bergeron MF (2003) Heat cramps: fluid and electrolyte challenges during tennis in the heat. J Sci Med Sport 6:19–27

  2. Bertolasi L, de Grandis D, Bongiovanni LG, Zanette GP, Gasperini M (1993) The influence of muscular lengthening on cramps. Ann Neurol 33:176–180

  3. Jung A, Bishop P, Al-Nawwas A, Dale R (2005) Influence of hydration and electrolyte supplementation on incidence and time to onset of exercise-associated muscle cramps. Journal of Athletic Training. 40(2):71-5

  4. Kantorowski P, Hiller W, Garrett W, Douglas P, Smith R, O’Toole M. (1990) Cramping studies in 2600 endurance athletes. Med Sci Sports Exerc. 22(2):S104

  5. Maughan RJ, Shirreffs SM. (2019) Muscle Cramping During Exercise: Causes, Solutions, and Questions Remaining. Sports Med. 49(Suppl 2):115-24

  6. Maquirriain J. Merello. M. (1970) Abordaje clínico del deportista con calambres musculares. Centro nacional de alto rendimiento deportivo. Buenos aires. Rev Asoc Argen Ortop Traumatol. pp367-372

  7. Minetto M, Botter A. (2009) Elicitability of muscle cramps in different leg and foot muscles. Muscle Nerve. 40(4):535-44

  8. Minetto M, Holobar A, Botter A, Ravenni R, Farina D. (2011) Mechanisms of cramp contractions: peripheral or central generation. J Physiol. 589(23):5759-7,

  9. Parisi L, Pierelli F, Amabile G, et al. (2003) Muscular cramps: proposals for a new classification. Acta Neurol Scand;107(3):176-186.

  10. Schwellnus, M.P., Derman, E.W., Noakes, T.D. (1997). Aetiology of skeletal muscle “cramps” during exercise: A novel hypothesis. J. Sports Sci. 15, 277–285.

  11. Schwellnus M., Drew N. and Collins M. (2011) Increased running speed and previous cramps rather than dehydration or serum sodium changes predict exercise-associated muscle cramping: A prospective cohort study in 210 ironman triathletes. Br. J. Sports Med. 45: 650–656.

  12. Schwellnus MP (2009) Cause of exercise associated muscle cramps (EAMC)–altered neuromuscular control, dehydration or electrolyte depletion? Br J Sports Med 43:401 408

  13. Sohrabvand, F., Karimi, M. (2009). Frequency and predisposing factors of leg cramps in pregnancy: a prospective clinical trial. Tehran Univ. Med. J. 67, 661–664.

  14. Talbot, H.T. (1935). Heat cramps. Medicine (Baltimore). 14, 323–376.

Anterior
Anterior

CRIOTERAPIA: ENFRIAMIENTO ESTRATÉGICO PARA MEJORAR LA RECUPERACIÓN Y EL RENDIMIENTO

Siguiente
Siguiente

CROSSFIT Y LESIONES: EPIDEMIOLOGÍA, LOCALIZACIÓN Y FACTORES DE RIESGO