Tendones en CrossFit: la guía definitiva para entenderlos, curarlos y convertirlos en rendimiento

El músculo se adapta en semanas. El tendón tarda meses. Por eso te lesionas justo cuando empezabas a sentirte fuerte. Esto es todo lo que necesitas saber sobre el tejido que decide a qué velocidad puedes progresar.

Introducción

La historia es casi siempre la misma, y seguro que te suena. Un atleta sólido que lleva más de un año progresando bien. Buena técnica, buena progresión de cargas, buen criterio. Hasta que un día aparece una molestia en el codo haciendo pull-ups. "No es nada, sigo entrenando."

Pasan tres semanas. La molestia se convierte en dolor. El dolor se convierte en una epicondilitis con fibras parcialmente desorganizadas. Y lo que empezó como una señal de aviso de tres semanas se convierte en un parón largo y caro; y lo peor aún: una ventana competitiva perdida.

 

Si has entrenado en serio el tiempo suficiente, esto te ha pasado a ti o se lo has visto a alguien carcano. Y lo más frustrante es que era completamente evitable. Interviniendo en la semana 1, ese tendón nunca habría pasado al estadio degenerativo.

 

Llevo desde 2017 programando para atletas de CrossFit. Y si tuviera que elegir el tejido peor entendido del cuerpo —por atletas, por coaches y por buena parte de la divulgación que circula— sería el tendón, sin dudarlo. La gente lo trata como músculo. Y no lo es. Funciona a otra velocidad, se adapta con otra lógica, se cura con otra estrategia, y —esto casi nadie lo cuenta— es también una cualidad de rendimiento, no solo algo que se lesiona.

 

Este artículo es la guía más completa que he escrito sobre el tema. Vas a salir entendiendo por qué el tendón es el cuello de botella oculto de tu progresión, la distinción que cambia radicalmente el tratamiento (y que mucha gente ignora), las cuatro fases reales de recuperación, cómo la nutrición puede ayudar si la calibras bien, y dónde la propia ciencia tiene matices que el divulgador medio convierte en dogma.

Es largo. Es técnico. Pero si tienes un tendón tocado —o quieres que no se toque nunca—, es exactamente lo que necesitas.

 

1)Por qué el tendón es también rendimiento)

En CrossFit, las tendinopatías son una de las patologías más frecuentes. En los datos que recogemos, las localizaciones más comunes son el tendón rotuliano (saltos, sentadilla profunda recurrente), el de Aquiles (doubles, sprints, carrera), el manguito rotador y supraespinoso (gimnásticos de volumen alto, presses), los epicondíleos del codo (pull-ups, muscle-ups, agarre repetido) y el proximal de isquiotibiales (peso muerto, sentadilla profunda).

 

 

Estas lesiones no son "mala suerte". Son la consecuencia previsible de cuatro errores que veo repetidos: aplicar carga que el tendón aún no ha tenido tiempo de soportar, ignorar las primeras señales ("ya se quitará"), tratarlas como lesiones musculares (descanso pasivo, hielo, antiinflamatorios) y no entender que el tendón requiere carga específica para curarse, no descanso.

 

Pero aquí viene lo que de verdad quiero que te lleves de esta sección, porque es lo que casi nadie cuenta: el tendón no es solo algo que se rompe. Es el muelle que decide cuánta de tu fuerza llega al suelo.

 

Un tendón sano y con la rigidez adecuada transmite la fuerza de tu músculo de forma más rápida y eficiente. Mejora tu rate of force development (la velocidad a la que generas fuerza), tu economía de carrera, y el aprovechamiento del rebote en doubles, wall balls, box jumps y cualquier salto. El trabajo de Arampatzis, Bohm y Mersmann sobre adaptación tendinosa muestra que las propiedades mecánicas del tendón son entrenables y que importan directamente para el rendimiento.

 

Si el tendón es el eslabón más lento, tu progresión global está limitada por él, no por el músculo. Pero si lo entrenas bien, no solo evitas lesiones: saltas más alto y corres más eficiente. Es defensa y ataque a la vez.

 

 

2) Empecemos por la verdad incómoda: no es "tendinitis"

En la mayoría de los casos, lo que tienes no es una "tendinitis". El sufijo "-itis" significa inflamación. Y durante décadas se asumió que el dolor de tendón crónico era un proceso inflamatorio clásico. Pero la investigación de los últimos 20 años (Cook, Purdam, Maffulli y otros) demostró que el cuadro dominante en las tendinopatías por sobreuso no es inflamación aguda, sino un fallo de remodelación del tejido: el tendón no está "inflamado", está mal reparado.

 

Por eso el término correcto es tendinopatía (sufijo "-patía": enfermedad o disfunción del tejido), no tendinitis.

¿Por qué te importa esto a ti, que solo quieres entrenar sin dolor? Porque explica por qué los antiinflamatorios no son la solución y por qué el descanso pasivo empeora las cosas. Si el problema fuera inflamación, descansar y tomar ibuprofeno lo arreglaría. Como el problema es un fallo de remodelación, lo que el tendón necesita es el estímulo correcto —carga— para remodelarse bien. Entender esto cambia todo tu enfoque.

 

 

 

 

 

3) El continuum: tu tendinopatía tiene fases

La tendinopatía no es un estado binario "sano / roto". Es un continuo. El modelo de Cook y Purdam (2009), que sigue siendo el marco de referencia, describe tres fases.

El continuum de la tendinopatía según Cook & Purdam: cada fase requiere un manejo distinto

-En la fase reactiva, el tendón responde de forma aguda a una sobrecarga (una semana especialmente dura, un cambio brusco de volumen). Hay dolor proporcional al uso, que aparece en el calentamiento, a veces mejora con la activación y vuelve con la intensidad. Es completamente reversible con un buen manejo de carga.

-En la fase de dysrepair (reparación fallida), las fibras de colágeno empiezan a desorganizarse y aparece hipervascularización local. El dolor es más persistente, aparece más temprano en el calentamiento, y puede haber engrosamiento palpable. Todavía es reversible, pero requiere más tiempo y trabajo.

-En la fase degenerativa, hay cambios estructurales fijos: zonas de tejido que ya no responden, áreas de degeneración. La estructura no es reversible, pero —y esto es clave— la función sí puede recuperarse. Puedes tener un tendón con aspecto "horrible" en ecografía y rendir perfectamente sin dolor.

Lo importante aquí: El tiempo de evolución importa más que la intensidad del dolor. Un tendón que llevas tres semanas notando es muy distinto de uno que llevas ocho meses ignorando, aunque hoy te duelan igual. Por eso intervenir temprano lo cambia todo.

4) La distinción que lo cambia todo: insercional vs cuerpo del tendón

Si solo te llevas una cosa de esta guía, que sea esta. Es el mayor agujero de prácticamente todo el contenido sobre tendones que existe en español, y entenderlo te pone por delante de la mayoría de coaches.

No es lo mismo una tendinopatía en el cuerpo del tendón (midportion) que en su inserción en el hueso (insertional). Y el tratamiento cambia radicalmente.

La localización del dolor determina qué puedes y qué no puedes hacer en rehabilitación


En las tendinopatías insercionales —donde el tendón se ancla al hueso— la compresión del tendón contra el hueso es parte del problema. Esto significa que el estiramiento profundo y los ejercicios que llevan el tendón a una posición de compresión máxima empeoran el cuadro. El protocolo clásico de Alfredson, con la caída del talón por debajo del escalón (en el caso del Aquiles), está contraindicado en la variante insercional, porque esa posición de dorsiflexión máxima comprime la inserción. Hay que trabajar sin pasar de la posición neutra.



En las tendinopatías del cuerpo del tendón —la zona que va de 2 a 7 cm por encima de donde el tendón se une al hueso— el tejido aguanta mucho mejor que trabajes en todo el rango de movimiento, incluso en las posiciones de máximo estiramiento. Aquí sí funcionan los ejercicios donde el talón baja por debajo del escalón (el clásico protocolo de Alfredson, que consiste en bajar lento de puntillas dejando caer el talón en el borde de un step para estirar y cargar el tendón a la vez). Y responde bien al trabajo de fuerza lenta con cargas altas, lo que se conoce como HSR (Heavy Slow Resistance): series de pocas repeticiones con bastante peso y un tempo muy controlado, bajando y subiendo despacio. En el cuerpo del tendón, estirar y cargar a fondo no agrava el problema: lo cura.


¿Cómo sabes cuál tienes? La pista más simple: localiza con el dedo dónde duele exactamente. Si el punto de dolor está justo en el, probablemente es insercional. Si está en el cuerpo del tendón, por encima de la inserción, es midportion. Ante la duda, una valoración con un fisioterapeuta lo confirma.



5) Qué dice la ciencia hoy (con sus matices honestos)

El ADN de este blog es la ciencia honesta, con sus grises. Así que voy a contarte lo que sabemos, pero también dónde la propia literatura tiene matices


-El tendón responde a carga, no a descanso. Múltiples estudios (Kongsgaard, Beyer, Cook & Purdam) demuestran que la carga progresiva mejora la estructura y la tolerancia del tendón mucho más que el reposo. El descanso completo deteriora aún más el tejido y reduce su capacidad de soportar carga futura.


-El Heavy Slow Resistance (HSR) funciona. Kongsgaard et al. (2009) compararon HSR (3 series a 6RM con tempo lento) con el protocolo excéntrico clásico y con infiltración de corticoide. A 12 semanas, tanto el HSR como el excéntrico fueron eficaces; la infiltración alivió a corto plazo pero fue peor a largo. Beyer et al. (2015) confirmaron que HSR y excéntrico son equivalentes en resultados, con mejor adherencia del HSR.


-El tendón se remodela en meses, no semanas. Magnusson et al. documentaron que los cambios estructurales reales requieren un mínimo de 8-12 semanas de carga sostenida, y la remodelación funcional completa puede llevar de 6 a 12 meses.



-El famoso efecto analgésico del isométrico (Rio et al., 2015), que popularizó la idea de que los isométricos "quitan el dolor" de forma casi mágica, no se ha replicado limpiamente. Estudios posteriores (Holden et al. y otros) encontraron que el isométrico y el isotónico reducen el dolor de forma similar, sin la superioridad analgésica que sugería el estudio original. Los isométricos siguen siendo una herramienta útil —especialmente porque permiten cargar sin dolor en fase aguda— pero no son magia. Si a ti los isométricos no te calman el dolor, no estás haciendo nada mal: la respuesta es individual.



-Imagen no es igual a dolor. El trabajo de Docking y Cook mostró que hay tendones con aspecto degenerativo terrible en ecografía que no duelen nada, y tendones que duelen mucho sin apenas cambios estructurales visibles. La imagen no es destino. No te obsesiones con lo que diga una ecografía: lo que importa es tu función y tu dolor, no la foto.



-Las infiltraciones (corticoide, plasma rico en plaquetas) tienen una evidencia de alta calidad floja o directamente negativa para la mayoría de tendinopatías. El corticoide, en particular, alivia a corto plazo pero empeora los resultados a medio-largo plazo (Coombes et al.). El PRP tiene resultados inconsistentes. No digo que nunca tengan sitio, pero desde luego no son la primera línea, y desconfía de quien te derive directamente "a que te pinchen" sin haber probado carga bien programada.


Lo que NO podemos prometer: que un solo protocolo funcione para todos, que el dolor desaparezca de forma lineal (habrá días buenos y malos), o que estirar el tendón sintomático ayude (generalmente no, y en insercionales empeora).



6) Por qué el tendón es tan lento

Tres datos cambian tu forma de verlo.

-Primero, vascularización limitada: el tendón tiene aproximadamente un 10-15% del flujo sanguíneo del músculo. Esto explica por qué tarda más en regenerar tejido y por qué las inflamaciones tardan más en resolverse.


-Segundo, estructura de colágeno tipo I, que se reorganiza lentamente bajo carga. La síntesis de colágeno tras una sesión exigente tarda 24-72 horas en alcanzar su pico, y la remodelación funcional —que las fibras se reorienten y el tejido mejore su calidad mecánica— requiere semanas o meses.

-Tercero, tenocitos escasos: comparado con el músculo, hay muchas menos células metabólicamente activas por unidad de volumen.

La consecuencia en la práctica: el músculo se entrena con frecuencia alta; el tendón, con calidad sostenida y paciencia. El daño suele ocurrir cuando aceleras volumen o intensidad sin darle tiempo de adaptación. Tu músculo dice "sí" antes de que tu tendón esté listo. Esa asincronía es la fuente principal de las lesiones por sobreuso.


7) El tendón como muelle: el reencuadre de rendimiento

Vuelvo aquí sobre la idea que abrí al principio, porque merece su propia sección



El tendón almacena y libera energía elástica. En cualquier salto, sprint o rebote, ocurre un ciclo de estiramiento-acortamiento (stretch-shortening cycle): el tendón se estira al aterrizar o bajar, almacena energía como un muelle comprimido, y la devuelve en la fase de empuje.

El ciclo estiramiento-acortamiento: el tendón almacena energía al estirarse y la devuelve en el empuje




Esto tiene dos implicaciones enormes.

-La primera, para rendimiento: un tendón con la rigidez adecuada devuelve más energía. Eso se traduce en más altura de salto, mejor economía de carrera (gastas menos para ir al mismo ritmo) y mejor aprovechamiento del rebote en doubles, wall balls y box jumps. No es casualidad que los mejores saltadores tengan tendones rígidos y eficientes.


-La segunda, para rehabilitación —y esto conecta con la fase que casi todos se saltan: el HSR construye estructura y tolerancia a carga lenta, pero no entrena el muelle. La capacidad elástica, la de almacenar y devolver energía rápido, se entrena con carga balística progresiva. Por eso un atleta que solo hace HSR y vuelve directamente a los doubles está saltándose el eslabón que prepara al tendón para la carga rápida. Y por eso recae.

Reencuadrar el tendón como muelle de rendimiento, y no solo como tejido que se lesiona, cambia tu relación con él: ya no es algo que cuidas por miedo, es algo que entrenas para rendir.




8) La regla del dolor: tu semáforo de carga

Antes de entrar en el programa, necesitas la herramienta que lo gobierna todo: cómo interpretar el dolor durante la carga. Porque en tendones, el dolor no es necesariamente el enemigo. Es información.

El semáforo carga-dolor: cómo decidir si seguir, mantener o parar según el dolor durante el ejercicio


-La regla es sencilla. Durante el ejercicio, un dolor de 0 a 3 sobre 10 es zona verde: puedes cargar y progresar, el tendón tolera el estímulo. Un dolor de 4 a 5 es zona ámbar: mantén la carga actual, haz isométricos diarios, pero no progreses todavía. Un dolor de 6 o más, o un dolor que va a peor en cada serie, es zona roja: reduce la carga y reevalúa; si persiste o duele en reposo, consulta a un profesional.



-Y la regla complementaria, igual de importante: la regla de las 24 horas. No solo importa cómo te duele durante el ejercicio, sino cómo amaneces al día siguiente. Si el dolor del día siguiente es igual o menor que antes de entrenar, vas bien. Si es peor, te pasaste de carga o de volumen, y toca ajustar. La rigidez matutina del tendón es uno de los mejores marcadores de cómo está respondiendo: si va disminuyendo semana a semana, vas por buen camino.



9) Las 4 fases de la recuperación (la 3ª es la que falta en todos lados)

La mayoría de protocolos que circulan terminan en "haz isométricos y luego HSR". Y ahí es exactamente donde el atleta recae: vuelve a los box jumps, doubles y snatch sin haber reconstruido la capacidad elástica del tendón.

El modelo completo tiene cuatro fases.

Las 4 fases de la recuperación tendinosa, de la carga lenta a la carga elástica


Fase 1 — Isométrico. En fase reactiva o aguda. El objetivo es permitir carga sin dolor y mantener una base de estímulo. El protocolo: 5 series de 45 segundos a una intensidad alta (en torno al 70% de tu contracción voluntaria máxima), una o dos veces al día. Los isométricos permiten cargar el tendón cuando los movimientos dinámicos duelen demasiado. Recuerda el matiz honesto: no esperes magia analgésica garantizada, pero sí son una forma segura de mantener carga en fase irritable.



Fase 2 — Fuerza lenta (HSR). Semanas 3-12 y más allá. El objetivo es remodelar la estructura del tendón. El protocolo de referencia: 3 series de 6-8 repeticiones a 6RM, con tempo 6/0/6 (3 segundos en la fase excéntrica, sin pausa, 3 segundos en la concéntrica). Dos o tres sesiones por semana, no consecutivas. Aquí es donde se reconstruye la tolerancia a la carga y mejora la calidad del tejido. Requiere paciencia: mínimo 12 semanas.



Fase 3 — Energy storage (la que falta). Cuando el HSR ya no duele. El objetivo es reconstruir la capacidad elástica, el muelle. Se entra con pliometría progresiva, de bajo a alto componente de estiramiento-acortamiento: primero saltos pequeños y controlados, luego mayor altura y velocidad, reintroducción gradual de doubles, carrera y saltos. Esta es la fase que evita la recaída. Saltarse esto y volver directamente del HSR a la competición es la causa número uno de que una tendinopatía "curada" reaparezca a las pocas semanas.



Fase 4 — Return to sport. Reintegración completa. El objetivo es volver a saltos, doubles, carrera y movimientos balísticos con normalidad, mediante una carga deportiva gradual y con tope inicial en los movimientos más agresivos. No se vuelve al 100% de golpe; se progresa.

La clave de todo el modelo es que avanzas de fase no por calendario, sino por respuesta: pasas a la siguiente cuando la actual no genera dolor por encima del umbral y no empeora a las 24 horas.



10) La ventana nutricional del colágeno: la palanca que casi nadie usa

El trabajo de Keith Baar y el estudio de Shaw et al. (2017) mostraron que tomar 15 gramos de gelatina o colágeno hidrolizado junto con vitamina C, entre 45 y 60 minutos antes de cargar el tendón, aumenta los marcadores de síntesis de colágeno. La lógica es de timing: los aminoácidos del colágeno y la vitamina C (cofactor necesario para sintetizar colágeno) tardan un rato en estar disponibles en sangre, y la carga del tendón es la señal que dispara la síntesis. Si haces coincidir las dos cosas —sustrato disponible + señal de carga— optimizas la respuesta.

La ventana nutricional del colágeno: sincronizar el sustrato con la carga del tendón

El protocolo práctico: tomas los 15 g de gelatina o colágeno con vitamina C, esperas 45-60 minutos, y entonces haces 5-10 minutos de carga específica del tendón (tus isométricos, tu HSR, o el trabajo de saltos según la fase). La síntesis de colágeno se dispara después, con el sustrato ya disponible.


⚠️ A recalcar sobre este estudio⚠️ hablamos de marcadores de síntesis de colágeno, no de resultados clínicos probados a largo plazo. No es magia, y no sustituye a la carga. Es una palanca extra que complementa el trabajo mecánico. La carga sigue siendo la señal principal; la nutrición solo asegura que el material esté disponible cuando esa señal llega. Pero como es barata, segura y fácil de implementar, merece la pena probarla.


11) Las trampas del sector con las tendinopatías

Aquí va lo que veo y me molesta del sector, sin nombres pero todos identificables.

-La "epidemia del hielo". Aplicar hielo durante semanas a una tendinopatía crónica retrasa la curación, no la acelera. El hielo tiene utilidad en las primeras 24-48 horas tras un trauma agudo, no como tratamiento de un proceso de remodelación fallida.

-El "descanso completo" como solución. "Descansa cuatro semanas y se te pasará." No. El tendón se desacondiciona con el reposo, pierde tolerancia a la carga, y cuando vuelves estás peor. El descanso pasivo es la peor recomendación para una tendinopatía por sobreuso.

-Los antiinflamatorios crónicos. Tomar ibuprofeno todos los días durante semanas tiene un coste oculto: los AINEs pueden interferir con la síntesis de colágeno. Reduces el dolor a corto plazo y comprometes la remodelación a largo plazo.

-La fisioterapia puramente pasiva. Sesiones donde solo te aplican ultrasonidos, electroterapia o masaje del tendón. Eso no remodela nada. Si tu fisio no te manda hacer carga (isométrico, HSR, pliometría) en casa, estás pagando por placebo en muchos casos. Hay fisios excelentes que sí trabajan con carga: búscalos.

-El estiramiento agresivo del tendón sintomático. Estirar el tendón doloroso para "soltarlo" suele empeorar el cuadro, especialmente en las insercionales, donde el estiramiento comprime. Hay sitio para movilidad del entorno articular, pero estirar el propio tendón inflamado rara vez es buena idea.

-Las infiltraciones como primera opción. Como vimos, el corticoide alivia a corto plazo y empeora a largo, y el PRP tiene evidencia inconsistente. Desconfía de quien te derive a pincharte sin haber agotado antes la carga bien programada.


-Las ondas de choque vendidas como milagro. Tienen evidencia mixta. Pueden ser un adyuvante en casos crónicos muy concretos, pero no son la solución por sí solas y no sustituyen al trabajo de carga.

12) Propuesta de aplicación

Cuando un atleta llega con un tendón sintomático, hacemos cuatro cosas.

-Primero, una valoración detallada: localización exacta (insercional o cuerpo de tendón), intensidad, evolución temporal, qué lo agrava, qué lo alivia, historial. Mapeamos en qué fase del continuum está. Esto define todo lo demás.

-Segundo, coordinación con su fisioterapeuta si lo tiene. Si no lo tiene, le recomendamos uno que trabaje con carga activa, no solo pasiva. Este punto no es negociable en lesiones complejas: somos coaches, no clínicos, y trabajamos en equipo con quien sí puede valorar y tratar clínicamente.

-Tercero, ajuste de la programación con carga inteligente: sustituimos los movimientos agresores por equivalentes que estimulan motor y fuerza sin agravar el tendón. Esto requiere conocimiento real, no un "no hagas esto". Hay que ofrecer alternativa, no solo quitar.

-Cuarto, seguimiento diario del dolor durante 4-8 semanas, aplicando el semáforo y la regla de las 24 horas. Cada sesión, el atleta reporta cómo respondió. Eso nos permite ajustar la progresión semana a semana y, sobre todo, saber cuándo está listo para pasar de fase, incluida la fase de energy storage que tantos se saltan.


-Lo que no hacemos: mandar a "descansar" cuando lleva meses con dolor, aceptar "no es nada" como respuesta ante molestia recurrente, ni programar saltos sobre un tendón que aún no tolera HSR.


13) Red flags: cuándo esto deja de ser cosa de carga

Hay señales que requieren valoración profesional y que no se gestionan con un programa de carga: dolor nocturno que te despierta, dolor en reposo sin carga, hinchazón importante o calor local, dolor que no responde a 4-6 semanas de protocolo bien aplicado, o sospecha de rotura parcial o total (un chasquido durante la actividad, pérdida brusca de fuerza o función). En estos casos, pausa el entrenamiento del área y consulta a un profesional especializado.



Conclusiones

El tendón es el eslabón silencioso de tu progresión. No es músculo, no se adapta como el músculo, y entenderlo bien es la diferencia entre progresar de forma sostenible o vivir en un ciclo de lesión y recaída.

Resumiendo lo esencial: no es "tendinitis", es tendinopatía, un fallo de remodelación que se cura con carga, no con reposo. La distinción insercional vs cuerpo del tendón cambia radicalmente el tratamiento. El dolor durante la carga es información, no enemigo: 0-3 verde, 4-5 ámbar, 6+ rojo, y la regla de las 24 horas manda. La recuperación tiene cuatro fases, y la tercera —energy storage— es la que casi nadie hace y la que evita la recaída. La nutrición del colágeno, bien calibrada, es una palanca extra. Y, sobre todo: el tendón no es solo algo que se rompe, es el muelle que decide cuánto saltas y corres.

Tu músculo se adapta en semanas, pero tu tendón decide a qué velocidad puedes progresar. Si lo respetas y lo entrenas como el muelle que es, no solo evitas lesionarte: rindes más. Si lo ignoras, te frena justo cuando más fuerte te sientes.



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Referencias bibliográficas

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